Este contenido solo tiene fines divulgativos. Para obtener consejos o diagnósticos médicos, acude siempre a un profesional.

Las personas que viven con una adicción suelen experimentar una fuerte necesidad o impulso de repetir una conducta para obtener alivio, placer o escape, lo que puede generar un círculo vicioso difícil de romper sin ayuda profesional. Por eso, es fundamental comprender que la adicción puede volverse un trastorno de salud mental que requiere una intervención adecuada, empática y especializada, especialmente cuando hablamos de la salud mental de las mujeres.
Los trastornos adictivos se pueden clasificar en dos grandes categorías: adicciones a sustancias y adicciones conductuales. Ambos tipos comparten características similares, como la pérdida de control, la compulsión, la tolerancia y la abstinencia, aunque se manifiestan de formas distintas.
Este tipo de adicciones incluye el consumo problemático de sustancias que alteran el funcionamiento del sistema nervioso central y generan dependencia física, psicológica o ambas. Algunas de las más comunes son:
Estas adicciones no involucran una sustancia, sino conductas que generan placer inmediato o alivio emocional, pero que se vuelven difíciles de controlar y terminan interfiriendo con la vida cotidiana.
Superar una adicción no es fácil, pero es posible. El tratamiento adecuado puede marcar una gran diferencia en el camino hacia la recuperación, especialmente cuando se ofrece desde una mirada integral y respetuosa.
Las terapias psicológicas permiten comprender el origen emocional de la adicción, identificar patrones de comportamiento y desarrollar nuevas formas de afrontamiento. La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, es una de las más utilizadas y efectivas para abordar distintas formas de adicción.
En casos más severos, puede ser necesario un tratamiento intensivo o una internación psiquiátrica en un entorno especializado que permita una desintoxicación segura y un seguimiento profesional permanente. En este contexto, una internación psiquiátrica por adicción en mujeres puede ser parte de un plan terapéutico cuando el consumo o la conducta se vuelve riesgosa o difícil de manejar sin apoyo continuo.
Espacios como Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos u otros grupos terapéuticos brindan contención, acompañamiento mutuo y una red de apoyo clave para sostener la abstinencia a largo plazo.
Incorporar rutinas saludables, mejorar la alimentación, realizar actividad física, establecer horarios de sueño y practicar técnicas de manejo del estrés (como la meditación o el mindfulness) puede ayudar a prevenir recaídas y fortalecer el bienestar general.
Aunque los trastornos adictivos están reconocidos por la Organización Mundial de la Salud como un problema de salud pública, todavía persisten muchos prejuicios y estigmas en torno a ellos. Esto hace que muchas personas sientan vergüenza, culpa o miedo de pedir ayuda, lo cual retrasa el inicio del tratamiento y puede agravar el trastorno.
Es necesario generar espacios de conversación informada, empática y libre de juicios para romper con el tabú que rodea a las adicciones. Comprender que se trata de una condición tratable —y no de un “fracaso personal”— es el primer paso para construir caminos de recuperación más amables y sostenibles.
En Clínica Santa Cecilia, contamos con más de 75 años de experiencia brindando tratamientos psiquiátricos con un enfoque humano, integral y respetuoso. Nuestro equipo multidisciplinario acompaña a mujeres en sus procesos de salud mental, considerando la importancia de ofrecer un entorno de contención y cuidado desde la psiquiatría clínica, en un centro especializado.
Si tú o alguien cercano está atravesando una situación de consumo problemático o una adicción, no estás sola. Podemos ayudarte, incluyendo evaluación y acompañamiento cuando se requiere internación.

La adicción es una condición compleja y multifactorial que afecta la forma en que las personas piensan, sienten y se comportan. Lejos de ser una simple cuestión de “fuerza de voluntad”, los trastornos adictivos implican una pérdida progresiva del control sobre el consumo de alguna sustancia o la realización de una conducta, incluso cuando esta situación genera consecuencias negativas en la vida personal, familiar, social o laboral.
Las personas que viven con una adicción suelen experimentar una fuerte necesidad o impulso de repetir una conducta para obtener alivio, placer o escape, lo que puede generar un círculo vicioso difícil de romper sin ayuda profesional. Por eso, es fundamental comprender que la adicción puede volverse un trastorno de salud mental que requiere una intervención adecuada, empática y especializada, especialmente cuando hablamos de la salud mental de las mujeres.
Los trastornos adictivos se pueden clasificar en dos grandes categorías: adicciones a sustancias y adicciones conductuales. Ambos tipos comparten características similares, como la pérdida de control, la compulsión, la tolerancia y la abstinencia, aunque se manifiestan de formas distintas.
Este tipo de adicciones incluye el consumo problemático de sustancias que alteran el funcionamiento del sistema nervioso central y generan dependencia física, psicológica o ambas. Algunas de las más comunes son:
Estas adicciones no involucran una sustancia, sino conductas que generan placer inmediato o alivio emocional, pero que se vuelven difíciles de controlar y terminan interfiriendo con la vida cotidiana.
Superar una adicción no es fácil, pero es posible. El tratamiento adecuado puede marcar una gran diferencia en el camino hacia la recuperación, especialmente cuando se ofrece desde una mirada integral y respetuosa.
Las terapias psicológicas permiten comprender el origen emocional de la adicción, identificar patrones de comportamiento y desarrollar nuevas formas de afrontamiento. La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, es una de las más utilizadas y efectivas para abordar distintas formas de adicción.
En casos más severos, puede ser necesario un tratamiento intensivo o una internación psiquiátrica en un entorno especializado que permita una desintoxicación segura y un seguimiento profesional permanente. En este contexto, una internación psiquiátrica por adicción en mujeres puede ser parte de un plan terapéutico cuando el consumo o la conducta se vuelve riesgosa o difícil de manejar sin apoyo continuo.
Espacios como Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos u otros grupos terapéuticos brindan contención, acompañamiento mutuo y una red de apoyo clave para sostener la abstinencia a largo plazo.
Incorporar rutinas saludables, mejorar la alimentación, realizar actividad física, establecer horarios de sueño y practicar técnicas de manejo del estrés (como la meditación o el mindfulness) puede ayudar a prevenir recaídas y fortalecer el bienestar general.
Aunque los trastornos adictivos están reconocidos por la Organización Mundial de la Salud como un problema de salud pública, todavía persisten muchos prejuicios y estigmas en torno a ellos. Esto hace que muchas personas sientan vergüenza, culpa o miedo de pedir ayuda, lo cual retrasa el inicio del tratamiento y puede agravar el trastorno.
Es necesario generar espacios de conversación informada, empática y libre de juicios para romper con el tabú que rodea a las adicciones. Comprender que se trata de una condición tratable —y no de un “fracaso personal”— es el primer paso para construir caminos de recuperación más amables y sostenibles.
En Clínica Santa Cecilia, contamos con más de 75 años de experiencia brindando tratamientos psiquiátricos con un enfoque humano, integral y respetuoso. Nuestro equipo multidisciplinario acompaña a mujeres en sus procesos de salud mental, considerando la importancia de ofrecer un entorno de contención y cuidado desde la psiquiatría clínica, en un centro especializado.
Si tú o alguien cercano está atravesando una situación de consumo problemático o una adicción, no estás sola. Podemos ayudarte, incluyendo evaluación y acompañamiento cuando se requiere internación.