Este contenido solo tiene fines divulgativos. Para obtener consejos o diagnósticos médicos, acude siempre a un profesional.

En Clínica psiquiátrica Santa Cecilia, con más de 75 años de trayectoria al servicio de la salud mental de las mujeres, entendemos que la violencia es una grave violación de los derechos humanos y un problema de salud pública que deja secuelas profundas en el equilibrio psicológico, emocional y social.
La experiencia de violencia, en cualquiera de sus formas (psicológica, física, sexual o económica), tiene un impacto directo y negativo en la salud mental, pudiendo manifestarse en trastornos como depresión, ansiedad e incluso un mayor riesgo de ideas e intentos de suicidio.
En Chile, las estadísticas nos recuerdan la urgencia de este problema:
Este panorama subraya la necesidad de un cuidado integral, reconociendo que la salud mental se cultiva en un entorno de seguridad y respeto.
Si conoces o acompañas a una mujer que ha sido víctima de violencia, tu presencia y cuidado pueden ser fundamentales. El acompañamiento se construye día a día, con gestos de respeto y empatía, sin intentar corregir ni apresurar soluciones.
Atender no significa intervenir. A veces, la persona solo necesita un espacio seguro donde su experiencia sea reconocida sin ser minimizada con frases como “esto pasará”. Decir “entiendo que debe ser muy difícil” o “aquí estoy contigo” puede sostener y aliviar desde la dignidad.
Acompañarla en sus tiempos, sin forzarla a participar en actividades sociales o a “animarse”. Respetar no es aislar: es estar presente de manera discreta y constante.
Pequeños actos como hacer una comida o ayudar a ordenar un espacio —sin enfatizar la “ayuda”— pueden decir “me importas” sin necesidad de grandes discursos.
La experiencia cercana de la violencia y el dolor puede ser emocionalmente desgastante. Buscar tus propios espacios de descanso, reflexión y apoyo también es parte del autocuidado y permite sostener a otras personas con presencia auténtica.
Si el malestar emocional es persistente o intenso —por ejemplo, tristeza prolongada, falta de motivación o alteraciones graves del sueño— es crucial buscar ayuda profesional.
Pedir apoyo es una muestra de autocuidado y valentía. Si crees que alguien cercano lo necesita, puedes sugerirlo con ternura: “¿Te gustaría que busquemos juntas un profesional que te acompañe?”, dejando la puerta abierta y respetando su disposición.
En Clínica Santa Cecilia tenemos un compromiso con el cuidado integral, que abarca los aspectos biopsicosociales y espirituales de cada mujer. Brindamos tratamientos psiquiátricos de calidad para la depresión y otros trastornos, con un enfoque humano y empático, desde la psiquiatría clínica en un centro exclusivo para mujeres.
En este 25 de noviembre y todos los días, te invitamos a ser parte de la solución, promoviendo el respeto, la empatía y el acompañamiento consciente.
Si necesitas ayuda o conoces a alguien que la requiera, no dudes en acercarte a conversar con nosotras. Estamos aquí para escucharte y ayudarte.

Cada 25 de noviembre, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la sociedad se detiene para mirar una realidad dolorosa y persistente que afecta profundamente la salud mental y el bienestar de millones de mujeres y niñas en todo el mundo. La violencia de género no es solo un acto físico o sexual; abarca también el maltrato emocional y psicológico, que es una forma de control y coerción que socava la percepción de la realidad y la autonomía de la persona.
En Clínica psiquiátrica Santa Cecilia, con más de 75 años de trayectoria al servicio de la salud mental de las mujeres, entendemos que la violencia es una grave violación de los derechos humanos y un problema de salud pública que deja secuelas profundas en el equilibrio psicológico, emocional y social.
La experiencia de violencia, en cualquiera de sus formas (psicológica, física, sexual o económica), tiene un impacto directo y negativo en la salud mental, pudiendo manifestarse en trastornos como depresión, ansiedad e incluso un mayor riesgo de ideas e intentos de suicidio.
En Chile, las estadísticas nos recuerdan la urgencia de este problema:
Este panorama subraya la necesidad de un cuidado integral, reconociendo que la salud mental se cultiva en un entorno de seguridad y respeto.
Si conoces o acompañas a una mujer que ha sido víctima de violencia, tu presencia y cuidado pueden ser fundamentales. El acompañamiento se construye día a día, con gestos de respeto y empatía, sin intentar corregir ni apresurar soluciones.
Atender no significa intervenir. A veces, la persona solo necesita un espacio seguro donde su experiencia sea reconocida sin ser minimizada con frases como “esto pasará”. Decir “entiendo que debe ser muy difícil” o “aquí estoy contigo” puede sostener y aliviar desde la dignidad.
Acompañarla en sus tiempos, sin forzarla a participar en actividades sociales o a “animarse”. Respetar no es aislar: es estar presente de manera discreta y constante.
Pequeños actos como hacer una comida o ayudar a ordenar un espacio —sin enfatizar la “ayuda”— pueden decir “me importas” sin necesidad de grandes discursos.
La experiencia cercana de la violencia y el dolor puede ser emocionalmente desgastante. Buscar tus propios espacios de descanso, reflexión y apoyo también es parte del autocuidado y permite sostener a otras personas con presencia auténtica.
Si el malestar emocional es persistente o intenso —por ejemplo, tristeza prolongada, falta de motivación o alteraciones graves del sueño— es crucial buscar ayuda profesional.
Pedir apoyo es una muestra de autocuidado y valentía. Si crees que alguien cercano lo necesita, puedes sugerirlo con ternura: “¿Te gustaría que busquemos juntas un profesional que te acompañe?”, dejando la puerta abierta y respetando su disposición.
En Clínica Santa Cecilia tenemos un compromiso con el cuidado integral, que abarca los aspectos biopsicosociales y espirituales de cada mujer. Brindamos tratamientos psiquiátricos de calidad para la depresión y otros trastornos, con un enfoque humano y empático, desde la psiquiatría clínica en un centro exclusivo para mujeres.
En este 25 de noviembre y todos los días, te invitamos a ser parte de la solución, promoviendo el respeto, la empatía y el acompañamiento consciente.
Si necesitas ayuda o conoces a alguien que la requiera, no dudes en acercarte a conversar con nosotras. Estamos aquí para escucharte y ayudarte.