Este contenido solo tiene fines divulgativos. Para obtener consejos o diagnósticos médicos, acude siempre a un profesional.

Derribar estas ideas es clave para avanzar hacia una sociedad más empática, informada y libre de estigmas. En especial, cuando hablamos de la salud mental de las mujeres, donde muchas veces el malestar puede invisibilizarse o normalizarse por la carga de roles y exigencias cotidianas. A continuación, revisamos algunos de los mitos más comunes y las verdades que necesitamos recordar.
Verdad: Nada más lejos de la realidad. La salud mental no depende de cuán fuerte o débil seamos, ni de nuestra capacidad de “aguantar” lo que nos pasa. El contexto en el que vivimos, las exigencias del día a día, el estrés, la ansiedad o los duelos son factores que pueden afectarnos a todas las personas, sin importar nuestra edad, género o situación. Reconocer que estamos pasando por un momento difícil y buscar apoyo no es signo de debilidad, sino de valentía y de autocuidado.
Verdad: La terapia no está reservada únicamente para quienes atraviesan una crisis aguda. Muchas personas asisten al psicólogo para conocerse mejor, fortalecer su autoestima, aprender a manejar la ansiedad o encontrar herramientas para relacionarse de manera más saludable con los demás. Ir a terapia también es una forma de prevención: cuidar la salud mental a tiempo puede ayudarnos a evitar que un problema se agrave.
Verdad: Guardar silencio no soluciona el malestar. Al contrario, reprimir emociones o pensamientos suele intensificar el sufrimiento. Conversar con alguien de confianza —ya sea un familiar, una amistad o un/a profesional— permite liberar tensiones, ordenar lo que sentimos y abrir la posibilidad de encontrar soluciones. Hablar es un primer paso hacia la recuperación y nunca debería considerarse una carga para los demás.
Verdad: Este es uno de los prejuicios más dañinos y persistentes. La gran mayoría de las personas con un trastorno de salud mental no representa ningún peligro. Lo que sí puede ser peligroso es el estigma: la discriminación, el aislamiento y la falta de comprensión que muchas veces enfrentan. Superar este mito es fundamental para promover la inclusión y generar entornos de apoyo y cuidado mutuo.
Hablar de salud mental sin miedos ni estigmas es un paso esencial para que más personas se sientan acompañadas y busquen ayuda a tiempo. Recordemos que todas y todos, en algún momento de la vida, podemos necesitar apoyo para atravesar una etapa difícil.
En Clínica psiquiátrica Santa Cecilia, tenemos más de 75 años de experiencia brindando tratamientos con un enfoque humano, cercano y empático. Si crees que podrías beneficiarte de conversar con un equipo profesional, o si conoces a alguien que lo necesite, te invitamos a dar ese paso. Estamos aquí para acompañarte.

En los últimos años, la salud mental ha empezado a ocupar un espacio más visible en la conversación pública. Cada vez es más común hablar sobre ansiedad, depresión o estrés, y reconocer que nuestro bienestar emocional es tan importante como el físico. Sin embargo, aún persisten mitos y creencias equivocadas que generan miedo, vergüenza o desconfianza al momento de pedir ayuda.
Derribar estas ideas es clave para avanzar hacia una sociedad más empática, informada y libre de estigmas. En especial, cuando hablamos de la salud mental de las mujeres, donde muchas veces el malestar puede invisibilizarse o normalizarse por la carga de roles y exigencias cotidianas. A continuación, revisamos algunos de los mitos más comunes y las verdades que necesitamos recordar.
Verdad: Nada más lejos de la realidad. La salud mental no depende de cuán fuerte o débil seamos, ni de nuestra capacidad de “aguantar” lo que nos pasa. El contexto en el que vivimos, las exigencias del día a día, el estrés, la ansiedad o los duelos son factores que pueden afectarnos a todas las personas, sin importar nuestra edad, género o situación. Reconocer que estamos pasando por un momento difícil y buscar apoyo no es signo de debilidad, sino de valentía y de autocuidado.
Verdad: La terapia no está reservada únicamente para quienes atraviesan una crisis aguda. Muchas personas asisten al psicólogo para conocerse mejor, fortalecer su autoestima, aprender a manejar la ansiedad o encontrar herramientas para relacionarse de manera más saludable con los demás. Ir a terapia también es una forma de prevención: cuidar la salud mental a tiempo puede ayudarnos a evitar que un problema se agrave.
Verdad: Guardar silencio no soluciona el malestar. Al contrario, reprimir emociones o pensamientos suele intensificar el sufrimiento. Conversar con alguien de confianza —ya sea un familiar, una amistad o un/a profesional— permite liberar tensiones, ordenar lo que sentimos y abrir la posibilidad de encontrar soluciones. Hablar es un primer paso hacia la recuperación y nunca debería considerarse una carga para los demás.
Verdad: Este es uno de los prejuicios más dañinos y persistentes. La gran mayoría de las personas con un trastorno de salud mental no representa ningún peligro. Lo que sí puede ser peligroso es el estigma: la discriminación, el aislamiento y la falta de comprensión que muchas veces enfrentan. Superar este mito es fundamental para promover la inclusión y generar entornos de apoyo y cuidado mutuo.
Hablar de salud mental sin miedos ni estigmas es un paso esencial para que más personas se sientan acompañadas y busquen ayuda a tiempo. Recordemos que todas y todos, en algún momento de la vida, podemos necesitar apoyo para atravesar una etapa difícil.
En Clínica psiquiátrica Santa Cecilia, tenemos más de 75 años de experiencia brindando tratamientos con un enfoque humano, cercano y empático. Si crees que podrías beneficiarte de conversar con un equipo profesional, o si conoces a alguien que lo necesite, te invitamos a dar ese paso. Estamos aquí para acompañarte.